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FIESTA DEL 1 DE MAYO
Como en cualquier ciudad, pueblo o aldea , Matabuena
tiene sus días de fiesta señalados en el calendario con
letras muy grandes y el 1º de Mayo es uno de esos días que
constituye una de las celebraciones más tradicionales, porque se
mezclan varios factores: senderismo, música, juegos, el arte de
cocinar, la tertulia y un sin fin de actos que hacen del lugar un día
inolvidable.
Antiguamente
para empezar el día se celebraba una misa en la peña que
hay en el paraje denominado Las Fragüelas, esa costumbre se ha perdido
aunque no estaría mal recuperarla, pues tanto para los creyentes
como para los que no lo son, es una muestra mas de unión y confraternidad
entre los vecinos. Al rayar el alba se forman grupos de jóvenes
y menos jóvenes, siempre que se encuentren con fuerzas suficientes
para emprender el camino con dirección a la meta que es lo mas
alto de la sierra ( 1.957 m. de altitud). Allí nos encontramos
con el monumento a la Cruz de las Reliquias, en cuya peana hay depositada
una urna donde se guarda un libro con las firmas y dedicatorias que cada
uno tiene a bien dejar como muestra de su proeza.
Mientras, en la pradera de la entrada a los Bardales,
se van reuniendo un sin fin de coches que transportan a los pasajeros
que les cuesta más trabajo caminar además de llevar todos
los utensilios necesarios para pasar el día.
No
nos podemos olvidar de la parte culinaria, hay que preparar una buena
brasa para asar las ricas chuletas, un poquito de panceta, chorizo y como
no la reina del día: la sabrosa caldereta. Todo esto regado con
un buen vino que el Ayuntamiento distribuye entre los comensales, unos
bizcochos que sirven para endulzar el paladar y un puro para que los fumadores
den rienda suelta a su satisfacción particular. La dulzaina se
encarga de amenizar la comida y la sobremesa, recordando bailes y jotas
populares como recuerdo de lo que fue en otros tiempos, y cuya tradición
no queremos perder.
Al caer la tarde, con la alegría y la satisfacción
de haber pasado un día inolvidable, se recogen todos los artilugios
y después de comprobar que las hogueras quedan bien apagadas, se
toma el camino de regreso al pueblo donde muchos seguirán la tertulia
en el bar y los más festivos aun se marcaran algún que otro
baile en el salón.
Y así año tras año y con la ilusión de poderse
reunir familiares y amigos invitamos a todo aquel que quiera compartir
con nosotros un día de campo.
Severiano Martín
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