Asociación Cultural "La Anduela"

Senderismo

Matabuena, por su disposición montañosa y su paraje incomparable, es ideal para hacer senderismo. Una de las vías que en esta página recomendamos por su belleza, es un paseo a la Cruz de las Reliquias.

El punto de salida podría fijarse en la Fuente San Pedro y, aquel que lo desee, antes de partir puede surtirse de lo necesario en el bar, la tienda y las dos panaderías, para de esta forma ir reponiendo las fuerzas que vayan faltando a lo largo del camino. Una buena hora podría ser las 8 de la mañana. A continuación se emprende el camino por la calle de la Fuente Buena hasta la salida del pueblo, camino de la Mata Llana o camino de la Lastra, llegando al paraje denominado el Rincón donde, en su encimera, se divide en dos. El de la derecha entra por la Data del Bardalejo o la Deshilla, y el de la izquierda sube por la Data de la Cuesta. Estos caminos se transitaban dependiendo la hoja que estuviera sembrada, y se utilizaban para llevar los ganados a la dehesa o a las zonas que se podían pastar.

Por el camino del Bardalejo nos encontramos con uno de los robles más gruesos que existen en toda la zona de Castilla y León, - ver foto - convirtiéndose en una atracción y al mismo tiempo en un símbolo de lo que en otros tiempos fue una población más numerosa de estos árboles, (para medir la peana de su tronco, y como curiosidad, han unido los brazos hasta 6 personas y han tenido dificultad para conseguirlo).

Los caminos anteriormente mencionados se vuelven a juntar en la Cañada Real, y desde allí sigue uno solo hacía las tollas de San Cristóbal, cruza el río de la Dehesa, entra en los Posios por Rodeo Bajero, sigue los Posios arriba hasta llegar a la entrada del pinar y las tollas de las Fraguelas.

En todo este recorrido nos encontramos con parajes como el Rodeo Encimero, que es una hondonada que esta por encima de la pared de los Bardalillos.

A continuación tenemos los Corralillos, que son una serie de cercados rodeados de paredes caídas donde en otros tiempos los pastores del pueblo los utilizaban como encerradero del ganado, principalmente ovejas y cabras. También los pastores tenían como indicación del paraje el nombre de algunos robles que ellos mismos caracterizaban por su volumen, o por los nidos de aves que allí criaban a sus polluelos. Entre alguno de esos nombres tenemos el de la Bubilla, que estaba en el Rodeo encimero, o el Aguilucho seguido al de la Bubilla. Otro denominado el de la Paloma, que estaba el último de todos los robles de los Posíos, y así podríamos contar robles y robles, la mayoría desaparecidos.

Entramos en la sierra y seguimos por el camino hasta la pradera de la Hondilla. Aquí nos encontramos con unas tollas que a simple vista parecen praderas, pero que al intentar pasar por encima te da la sensación de estar en terreno movedizo.

Nos volvemos a encontrar con una serie de paredes de piedra caídas y en estado de abandono y que antiguamente servian como corrales para encerrar el ganado. A la orilla tenia el chozo el pastor para refugiarse y dormir por la noche en espera del amanecer del nuevo día. En los años que transcurren del 1965 al 1970, aproximadamente, se hizo una repoblación de pinos en la sierra, y es en esta zona de la Hondilla donde todavía nos encontramos con los bancales que se formaron como viveros para surtir de pinos a dicha repoblación.

También en esta zona se encuentra la captación de aguas de donde se surte al pueblo. Parte de este agua se filtra de las tollas de la Hondilla y otra parte importante llega del manantial que brota bajo las piedras de la Cruz de las Reliquias.Al final de la pradera de la Hondilla nos adentramos en el pinar, y subiendo un repecho bastante duro retomamos el camino zigzagueante que nos conduce a la cima. Si nos detenemos en algunos de sus puntos estratégicos, al mismo tiempo que tomamos un respiro, podremos observar la belleza que tenemos a nuestro alrededor.

En lo alto de la sierra divisamos la Cruz de las Reliquias (1957 m. de altitud) situada en los limites de Matabuena, Villavieja y Gascones.

Mientras nos sentamos en las piedras de su peana para descansar y respirar aire sano, podemos contemplar uno de los paisajes más bellos que se pueda imaginar, como es la puesta del sol en el ocaso del día, obviamente si la bruma del horizonte no nos lo impide.

En sucesivas ediciones marcaremos otras rutas no menos interesantes. Esperamos su opinión y sus consejos para hacer que su estancia en nuestro pueblo sea grata e inolvidable.

 

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